sábado, 29 de septiembre de 2012

Preparando la mochila, otra vez.



Si, si y si, en 1 semana estaré aterrizando en Mexico, qué ganas, qué ilusión, vuelven las mariposas renovadas en el estomago, la emoción y la expectativa al  emprender una nueva aventura, de conocer un país tan grande y variopinto.

Se que muchos que me conocéis y ahora estéis leyendo estas líneas estaréis pensando que no paro, y en cierto modo puede ser así, este año he tenido la inmensa suerte de viajar un montón,  a lugares super especiales para mi, de descubrir y también de probar mis limites, conocerme y regalarme la experiencia de tomar distancia y ver las cosas con otros ojos. Y que os puedo decir, viajar, que no hacer turismo, engancha, o por lo menos a mi me engancha, y cómo soy de las que creo que las oportunidades hay que aprovecharlas, y qué las cosas no pasan porque sí, pues aquí estoy, preparada para México.

Y el destino no ha sido algo elegido al azar, desde hace años era una asignatura pendiente,  porque desde hace años que cuento en mi vida con “baldosas amarillas” mejicanas, si me seguís habitualmente ya sabéis a que me refiero con lo de baldosas amarillas, esas personitas que el universo te regala para hacerte más fácil el camino.

En fin que me pongo cursi, romántica y nostálgica y no quiero, sólo quiero ir contándoos que me voy a México, con dos amigas, que os presentare pronto, si ellas dan el visto bueno a esto de una exposición pública en internet, que aterrizaremos en el DF dónde tenemos contactos y amigos que nos van a acoger de mil amores, lo sabemos y que luego emprenderemos una aventura SLM (sobre la marcha), muchas ideas, muchos sitios a los que nos gustaría ir, pero poco tiempo, 3 semanas, así que nos dejaremos guiar por nuestra intuición y por la propia inercia del viaje.

Os iré contando o por lo menos lo intentaré.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Razón vs Corazón



Quizás poniendo por escrito este  ”come come” que me invade sentiré cierto alivio en la decisión que tengo que tomar a no tardar mucho, y es que es complicado cuando el corazón te dice una cosa y la razón otra. Creo que esta dicotomía es más antigua que la vida y que no seré yo la primera en pasar por esto, incluso creo recordar que ya lo he vivido en otros momentos de mi vida, pero no por eso la decisión es más fácil.

Y os preguntareis de que estoy hablando, y la realidad es que ya tenía en mente un próximo viaje, de esos que me apetecen muchísimo, de esos con los que llevas años soñando, leyendo, imaginando…y no es para menos porque MEXICO lo merece, y por fin se presentó la oportunidad, os lo prometo sin buscarla apenas, por un cúmulo de “casualidades” y lo entrecomillo porque sé que no los son y de las que no os voy a explicar aquí por no alargar, pero que muy bien podría enlazar con mi anterior viaje por Argentina.

El caso es que contaba con poder ausentarme de mis “obligaciones laborales” unos días pero que por estas cosillas de la crisis…

¿Qué hago?

El corazón, ese órgano que nos anima a tomar decisiones basadas en los estímulos, en las sensaciones, en los impulsos, basadas en lo que sentimos, en lo que nos pide el cuerpo, en vivir en un eterno carpe diem.
O la razón, el raciocinio, lo que consideramos que es mejor, que es lo correcto, lo que nos hace cuantificar y analizar nuestras decisiones, proyectando un resultado a la decisión, que muy probablemente nos traiga asociada una desilusión sino se cumple la expectativa deseada.